martes, 25 de septiembre de 2012

Camino.



Cuando estamos en una encrucijada o nos enfrentamos a dos caminos, una de las primeras reglas en la Kabbalah es: Siempre toma el camino difícil. Cualquiera que sea el más difícil para que hagas la restricción, ¡BINGO! La realización en el sentimiento de logro no puede venir desde el camino fácil.

Hoy, busca esas bifurcaciones en el camino. Siente cuando te encuentras a ti mismo queriendo ir por el camino fácil y sólo por hoy, intenta el otro camino. Simplemente observa a dónde te lleva. Apuesto a que será a un lugar mejor.

Yehuda Berg, Maestro de la Kabbalah

sábado, 7 de julio de 2012

El toro que conmovió a Japón y al mundo.


Sabiendo que iba a ser sacrificado en un matadero, un toro en Hong Kong hizo lo que muchas personas no han podido comprender o son escépticos acerca de lo que se dice de los animales: él mostró tener sentimientos. Como se reportó en el "Weekly World News", un grupo de trabajadores llevaban al toro a una fábrica empacadora, ellos estaban a punto de matarlos para hacer los bistecs cuando estaban cerca a la puerta principal del matadero, el toro muy afligido de repente se detuvo y no quiso caminar más, se hizo hacia atrás y de pronto cayó de rodillas: el toro estaba llorando. ¿Cómo supo que iba a ser matado desde antes de entrar al matadero? Él es más inteligente que las personas. El Sr. Shiu, un carnicero recordó, “Cuando vi a este supuesto “estúpido” animal sollozando y con sus ojos llenos de temor y lamentación, comencé a temblar, llamé al resto para que vieran lo que sucedía. Ellos estaban tan sorprendidos como yo, continuamos tratando de empujar al toro hacia adelante, pero simplemente no quiso moverse y se quedó ahí sentado, llorando”. Billy Fong, dueño de la empacadora dijo, “La gente cree que los animales no lloran como los seres humanos. Sin embargo, ese toro realmente sollozaba como un bebé”. En ese momento más de diez hombres fuertes atestiguaron la escena y fueron conmovidos. Aquellos que son los responsables de matarlos con sus propias manos se sintieron mayormente conmovidos y lloraron junto con él. Otros trabajadores que laboraban en el mismo matadero también se acercaron a ver cómo lloraba el toro, el cual estaba completamente rodeado de personas, todos estaban en shock mirando la escena. Tres de ellos dijeron que nunca iban a olvidar a ese toro llorando mientras mataban a otros animales. Con ambos llorando, tanto hombres como el toro, todos sabían que nadie podría matar a ese toro. El problema era ¿qué iban a hacer con él? Al final, todos juntaron fondos suficientes para comprarlo y mandarlo a un templo, en donde los amables monjes cuidarían de él de por vida. Después de que los trabajadores tomaron esta decisión, un milagro sucedió. Un empleado dijo, “Cuando le prometimos al toro que no lo mataríamos, él comenzó a moverse y nos siguió”. ¿Cómo comprendió las palabras de las personas? Mr. Shiu dijo “Créanlo o no, esto es real, aunque suene increíble”. “No hay ninguna duda de que este toro cambió la vida de todos esos carniceros que presenciaron la escena tan impactante”. Esperamos que esta historia, haya cambiado también la tuya. 

lunes, 30 de abril de 2012

DEAR PRUDENCE


Prudence Farrow (en el extremo izquierda) en el ashram del Maharishi Mahesh Yogi, febrero de 1968 junto a Ringo Starr, su esposa Maureen y Jane Asher.

 Prudence Farrow estaba muy contenta. A los veinte años, había sido aceptada en un curso de dos meses de meditación trascendental en la comunidad espiritual del yogi Maharishi Mahesh, en Rishikesh, India. “Meditaba desde 1966, y estuve tratando de ingresar al curso durante todo 1967, así que fue un sueño hecho realidad”, recuerda hoy. Al llegar en febrero del ’68, junto a su hermana mayor, la actriz Mia Farrow, descubrió que entre sus compañeros estaban los Beatles, cuya búsqueda espiritual también los había llevado hasta la India. Sin hacer caso a las advertencias del Maharishi sobre los peligros de exagerar con su práctica, Prudence pasaba largas horas meditando sola en su chalet. “Todo el mundo estaba preocupado, porque se estaba volviendo loca. Así que fuimos a cantarle –recordó John Lennon–. Nos eligieron a George y a mí porque ella confiaría en nosotros. Había estado encerrada tres semanas y no salía, tratando de alcanzar a Dios antes que ningún otro. Esa era la competencia en India: quién llegaba primero a ser cósmico.” Compuesta por Lennon y el resto de los Beatles, la letra de “Dear Prudence” buscaba tentar a la joven Farrow apelando a su niña interior, especialmente en el estribillo: “¿No vas a salir a jugar?”. Según Paul McCartney, “John se sentó ante su puerta con su guitarra”. Pero Prudence no recuerda haber recibido una serenata por parte de Lennon. “Cuando se terminó el curso y nos estábamos yendo, George mencionó que me habían escrito una canción, pero no la escuché hasta que salió el disco. Me sentí halagada.” Al regresar a su hogar, en California, Prudence comenzó a trabajar en cine, como asistente de producción y coordinadora de arte. Concibió y coprodujo la película El monte de las viudas (1994), protagonizada por su hermana. También cursó estudios sobre el sur y sureste asiático en la Universidad de Berkeley. Mientras que Lennon denunció al Maharishi poco después de regresar de Rishikesh, acusando al gurú de haber intentado seducir a Mia, la devoción de Prudence hacia la meditación trascendental se mantuvo inmaculada, y es maestra de la disciplina desde hace más de 35 años.